Los F-16 de Bahréin esperaron a otra Casa Blanca
La administración Obama frenó una venta propuesta por preocupaciones sobre derechos humanos. La administración Trump reabrió un paquete de 4.867 millones de dólares para 19 cazas.

La venta de F-16 a Bahréin no fue rechazada para siempre. La bloqueó una administración estadounidense y la puso de nuevo en marcha la siguiente.
La cronología comienza en septiembre de 2016, cuando el Departamento de Estado notificó al Congreso una venta propuesta a Bahréin durante la presidencia de Barack Obama. Reuters informó que la notificación fue retirada porque había preocupación de que Bahréin no hubiera cumplido las mejoras prometidas en su historial de derechos humanos. El equipo seguía siendo una exportación propuesta de Estados Unidos. La condición política en torno al acceso cambió.
En 2017, la administración del presidente Donald Trump informó al Congreso de que planeaba retomar la venta. Reuters describió el paquete como una venta de 19 aeronaves F-16 de Lockheed Martin y equipo relacionado, valorado en 5.000 millones de dólares en el relato inicial y en 4.867 millones de dólares en la descripción detallada. La diferencia debe preservarse en lugar de suavizarse. Una es la cifra redondeada utilizada en el informe; la otra es el valor declarado del paquete.
El paquete no incluía solo los fuselajes. Reuters señaló que comprendía 23 motores, radares y otra aviónica, armamento aire-aire y aire-tierra y equipo relacionado. Esos detalles muestran por qué importaba la notificación. Bahréin no estaba pidiendo una pieza de repuesto aislada. Buscaba un paquete completo de aeronaves de combate cuya exportación requería aprobación política estadounidense, además de un comprador, un fabricante y una configuración técnica.
La administración posterior cambió la condición. Reuters informó de que la administración Trump había separado las cuestiones de derechos humanos de la transferencia. Eso no demuestra que Bahréin hubiera logrado las mejoras buscadas en 2016. Demuestra que el gobierno de Estados Unidos ya no trataba esas cuestiones como vinculadas a esta transferencia de la misma manera.
El estado procedimental también importa. Reuters dijo que el último aviso preveía 40 días adicionales de revisión en el Congreso, seguidos de una notificación formal exigida por la Arms Export Control Act, tras la cual se aprobarían las licencias para la venta. El informe de 2017 describía por tanto la intención de avanzar con la venta, no una entrega completada. Una notificación al Congreso no es un avión llegando a una base bahreiní.
Se trató de un punto de veto en una forma modesta, pero material. Estados Unidos controlaba la vía de exportación. Bahréin podía querer las aeronaves, y Lockheed Martin podía estar lista para suministrarlas, sin que esos hechos resolvieran si el paquete seguiría adelante. El poder ejecutivo podía vincular el acceso a una evaluación de derechos humanos y un sucesor podía separar esas cuestiones.
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