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Volver a Veto the VetoCHN-02

Israel reparó drones Harpy de China. Washington detuvo la mejora.

La presión de Estados Unidos puso fin en 2005 a los trabajos sobre los drones de fabricación israelí, tensionando una relación construida en torno a una venta anterior.

EstadoChina
SistemaMejoras y apoyo para aeronaves de combate no tripuladas Harpy
Mecanismorestricción de servicio, apoyo o acceso
Área de entrenamiento en China que muestra equipo de mejoras y apoyo para aeronaves de combate no tripuladas Harpy y una escena de cadena de suministro restringida.
Reconstrucción representativa de las mejoras y el apoyo a aeronaves de combate no tripuladas Harpy en China, que refleja cómo el veto político de un tercer país dio forma al caso documentado.

La disputa sobre Harpy fue presentada por Israel como mantenimiento y por Washington como una mejora militar. China había enviado las piezas a Israel Aircraft Industries antes de que interviniera la decisión política, según los reportes de la época.

En junio de 2005, Israel aceptó bajo presión de la administración Bush y del Congreso poner fin a un acuerdo relacionado con los vehículos aéreos no tripulados Harpy de China, según el *Washington Post*. El diario informó de que Israel cancelaría el trato y de que un memorando con el Pentágono daría a funcionarios estadounidenses discrecionalidad sobre futuras exportaciones de armas israelíes. El reportaje describía el acuerdo como aún en fase de finalización cuando se publicó el 26 de junio, por lo que la fecha del hecho y la fecha del informe no deben confundirse.

El relato de la Arms Control Association de julio de 2005 aporta la disputa técnica que el resumen periodístico deja incompleta. Describió piezas de repuesto previstas para una flota china de hasta 100 drones no tripulados Harpy “Killer”. La Comisión de Revisión de la Economía y la Seguridad entre Estados Unidos y China de 2004 había descrito el sistema como capaz de detectar, atacar y destruir emisores de radar. Los funcionarios estadounidenses temían que Israel añadiera sensores capaces de localizar emplazamientos de radar incluso cuando estuvieran apagados. La posición de Israel, según informó Al-Haaretz y repitió ese informe, era que el trabajo consistía en mantenimiento rutinario.

El trabajo exacto no queda resuelto de forma independiente por estas fuentes. Esto importa porque “mejora” tiene una implicación militar distinta de “piezas de repuesto”. El registro describe una disputa sobre la naturaleza del trabajo y una decisión, presionada por Estados Unidos, de detener la transacción. No ofrece una descripción precisa de la modificación.

El mecanismo político iba más allá de un solo componente. La Arms Control Association informó de que Estados Unidos disponía de una influencia considerable porque la tecnología de defensa estadounidense se incorporaba a menudo a las armas israelíes. También informó de que funcionarios estadounidenses querían detalles de más de 60 acuerdos de seguridad israelíes con China. Una versión del proyecto de ley de autorización de defensa de Estados Unidos de 2006 habría prohibido al Pentágono contratar bienes o servicios durante cinco años con empresas que transfirieran armas a China. Esas medidas muestran la presión que rodeaba la disputa por Harpy, pero no demuestran que cada una de ellas se impusiera por esta única transacción.

El acuerdo propuesto fue inusualmente concreto. La Arms Control Association informó de que, según el memorando descrito por Ha’aretz, Israel no devolvería a China los componentes del dron y esperaba pagar una compensación. El relato del *Washington Post* también describió que Israel cancelaba el acuerdo y aceptaba la revisión estadounidense de futuras exportaciones. Estos informes establecen una resolución propuesta y su contexto político. No establecen el monto final de la compensación, la redacción final del memorando ni si todos los componentes permanecieron en Israel.

La presión también alcanzó otros programas israelíes. La Arms Control Association informó de que Ha’aretz dijo que Washington había suspendido la cooperación con la Fuerza Aérea israelí en un proyecto Joint Strike Fighter y en otros equipos de alta tecnología mientras buscaba información sobre más de 60 acuerdos de seguridad israelíes con China. Esas afirmaciones se atribuyen al relato periodístico. Muestran la presión circundante, no una conclusión de que todos los programas fueran suspendidos formalmente.

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