Un tribunal neerlandés detuvo el envío de piezas de F-35 a Israel
El 12 de febrero de 2024, el Tribunal de Apelación de La Haya ordenó a Países Bajos detener en siete días la exportación de piezas de F-35 a Israel. La orden se refería a una vía neerlandesa para piezas propiedad de Estados Unidos, no a todas las fuentes de apoyo al F-35.

Un caza puede cruzar fronteras. Sus piezas de repuesto siguen necesitando permiso.
El 12 de febrero de 2024, el Tribunal de Apelación de La Haya ordenó al Estado neerlandés detener en un plazo de siete días la exportación a Israel de piezas de cazas F-35. Reuters informó de que las piezas pasaban por uno de varios almacenes regionales de componentes del F-35 propiedad de Estados Unidos. La acción del tribunal siguió a un proceso iniciado por organizaciones de derechos contra el Estado neerlandés.
La orden era específica tanto jurídica como geográficamente. Exigía a Países Bajos bloquear las exportaciones desde su territorio hacia Israel. El tribunal neerlandés no ordenó a Estados Unidos, Israel ni a todos los socios del F-35 dejar de suministrar piezas. La decisión cerraba una vía dentro de un sistema multinacional de apoyo. No establecía que se hubiera detenido todo el suministro de piezas de F-35 a Israel.
El motivo del tribunal era también una valoración jurídica, no una medición de la disponibilidad de los aviones. En su resumen público, el tribunal dijo que existía un riesgo claro de que las piezas de F-35 exportadas pudieran utilizarse en violaciones graves del derecho internacional humanitario. Reuters citó al tribunal: «Es innegable que existe un riesgo claro de que las piezas de F-35 exportadas se utilicen en violaciones graves del derecho internacional humanitario». Israel negó haber cometido abusos y dijo que combatía contra Hamás.
El Gobierno neerlandés dijo que recurriría ante el Tribunal Supremo. El ministro de Comercio, Geoffrey van Leeuwen, afirmó que los aviones de combate eran importantes para la seguridad de Israel y que era demasiado pronto para saber si una prohibición neerlandesa de exportación tendría un efecto concreto sobre el suministro general a Israel. Esa respuesta distingue una orden vinculante en un punto de distribución de una escasez demostrada en la flota del cliente.
La vía importaba porque Woensdrecht, en Países Bajos, albergaba uno de varios almacenes regionales de piezas del F-35 propiedad de Estados Unidos. Esos componentes se distribuían a los países que los solicitaban, incluido Israel, que según Reuters había recibido al menos un envío desde el 7 de octubre. La existencia de un envío no revela su tamaño, sus componentes ni las existencias ya disponibles en Israel.
El expediente tampoco revela cuántos aviones dependían de ese almacén en ese momento. El apoyo al F-35 se comparte dentro de un consorcio, por lo que un tribunal de un país participante podía afectar al acceso sin controlar todos los almacenes ni las existencias nacionales. Eso convierte el caso en un ejemplo claro de propiedad distribuida y permiso local. No convierte la vía neerlandesa en la única.
El proceso jurídico no resolvió por sí mismo las acusaciones subyacentes. Las organizaciones de derechos sostenían que la continuidad de las exportaciones podía hacer cómplice a Países Bajos de presuntos crímenes de guerra. El tribunal neerlandés examinó las obligaciones del Estado y concluyó que la decisión existente de no revocar la licencia de exportación no las cumplía. Israel rechazó las acusaciones de abusos. Esas posiciones deben seguir atribuidas.
Por eso la lectura más sólida no es ni «la flota de F-35 quedó en tierra» ni «no cambió nada». Un tribunal tenía autoridad para alterar el acceso a una vía de componentes utilizada por un programa de cazas global. El cliente conservaba aviones, existían otros almacenes y la consecuencia operativa no se cuantificó. Las tres cosas pueden ser ciertas a la vez.
La consecuencia inmediata era administrativa y jurídica. Países Bajos tenía siete días para cumplir mientras el Gobierno preparaba un recurso. El resultado posterior de ese recurso y cualquier efecto sobre envíos posteriores no forman parte del acontecimiento del 12 de febrero y requieren información separada. Una fuente sobre la orden no debe utilizarse como prueba de una sentencia final posterior.
La lección de adquisición es directa, pero acotada. Una plataforma multinacional no elimina los puntos de control nacionales. Las piezas pueden ser propiedad de un país, almacenarse en otro y ser solicitadas por un tercero. Por tanto, un tribunal situado en el punto de almacenamiento y distribución puede convertirse en guardián del acceso aunque no pueda decidir si toda la flota del cliente puede volar.
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