Francia construyó dos buques de guerra para Rusia. Luego los retuvo.
Los Mistral fueron terminados en Saint-Nazaire, pero París canceló la entrega en 2015 y aceptó reembolsar a Moscú.

Francia construyó dos buques de guerra para Rusia. Luego la entrega pasó a ser la parte política.
Rusia encargó en 2011 a Francia dos buques de asalto anfibio de la clase Mistral. Se construyeron en Saint-Nazaire y se llamaron *Vladivostok* y *Sevastopol*. Para 2015 ya estaban terminados, no eran dibujos en un plan de adquisiciones. El *Sevastopol* había completado pruebas de mar, marineros rusos se habían entrenado en Francia y se habían hecho preparativos para la eventual llegada de los buques a Rusia.
El avance material no zanjó la cuestión política. Reuters informó el 5 de agosto de 2015 de que el presidente François Hollande había afrontado presiones de los aliados occidentales de Francia por el papel de Rusia en la crisis de Ucrania. París primero se resistió a cancelar, y después aceptó rescindir la venta y reembolsar a Rusia. La información periodística establece la presión de los aliados. No establece una orden formal de veto de la OTAN ni de los aliados para que Francia cancelara.
La transacción ya había generado costes y expectativas. Deutsche Welle informó que Rusia había pagado un anticipo de unos 840 millones de euros por un contrato valorado en aproximadamente 1.200 millones de euros. Reuters informó que Moscú había reclamado 1.163 millones de euros. Esas cifras describen cosas distintas: un valor contractual informado, un pago anticipado y una exigencia rusa. El reembolso final no se reveló en la información de Reuters y no debe presentarse como ninguna de esas cifras.
El acuerdo de agosto deshizo financieramente el contrato. Francia aceptó reembolsar a Rusia y obtuvo el derecho a decidir qué hacer con los buques. El equipo ruso debía retirarse y devolverse. El resultado fue inusual en términos de adquisiciones. Rusia perdió los buques que había pedido, mientras Francia retuvo dos buques de guerra terminados para los que ahora tenía que encontrar un uso o un comprador.
El coste no se detuvo con el reembolso. Reuters informó que DCNS, el constructor francés respaldado por el Estado, gastaba al menos 1 millón de euros al mes en almacenar los buques. Canadá, Singapur y Egipto fueron mencionados como posibles compradores. Un posible comprador no es una venta cerrada, y los informes recuperados no establecen que alguno de esos países comprara o recibiera los buques.
Rusia también se había preparado alrededor de la compra. Deutsche Welle informó del entrenamiento de unos 400 marineros, de infraestructura portuaria en Vladivostok y del desarrollo de helicópteros prototipo entre los costes que Moscú alegó. Esos preparativos muestran que el acuerdo había pasado de ser un mero compromiso en papel. No establecen cuánto recuperó Rusia, si los prototipos entraron en servicio ni qué ocurrió con la infraestructura.
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