Los EAU suspendieron las conversaciones sobre el F-35. Washington seguía queriendo las condiciones operativas.
Los EAU suspendieron las conversaciones sobre un paquete informado de 50 F-35, hasta 18 drones armados y otras municiones. Abu Dabi citó requisitos técnicos, restricciones soberanas de operación y el coste, mientras Washington seguía buscando garantías de uso final.

Los Emiratos Árabes Unidos tenían ante sí una posible venta de F-35. El país aún no tenía unos términos que estuviera dispuesto a aceptar.
El 14 de diciembre de 2021, un funcionario de los EAU dijo a Reuters que Abu Dabi había comunicado a Washington que suspendería las conversaciones para adquirir cazas F-35. El paquete se valoró en 23.000 millones de dólares e incluía también drones y municiones avanzadas. El funcionario de los EAU dijo: “Los requisitos técnicos, las restricciones operativas soberanas y el análisis coste-beneficio condujeron a la reevaluación”.
La venta propuesta abarcaba 50 F-35 de Lockheed Martin, hasta 18 drones armados y otros equipos. Las aeronaves no estaban en servicio emiratí, y el informe no describía un calendario de entrega cerrado. El caso se refiere a negociaciones sobre acceso y condiciones, no a una flota que hubiera sido inmovilizada.
El desacuerdo tenía varias capas. Washington tenía reservas sobre la relación de Abu Dabi con China, incluido el uso de tecnología 5G de Huawei. Personas informadas sobre las negociaciones dijeron que, durante meses, ambas partes también habían discrepado sobre cómo podrían desplegarse los aviones furtivos y cuánto de su tecnología se permitiría utilizar a los EAU. Esos relatos describen los asuntos en discusión. No establecen que ninguna de las dos partes hubiera aceptado una lista final de condiciones.
La declaración de los EAU dejó la puerta abierta. El funcionario dijo que Estados Unidos seguía siendo el proveedor preferido de los EAU para los requisitos avanzados de defensa y que las conversaciones sobre el F-35 podrían reanudarse. El funcionario también dijo que ambos gobiernos estaban discutiendo las condiciones de seguridad para una adquisición. La suspensión fue, por tanto, la medida documentada. No fue una retirada definitiva.
La postura estadounidense fue igualmente condicionada. El portavoz del Pentágono John Kirby dijo que la asociación con los EAU era más amplia y compleja que una venta de armas. Afirmó que Washington insistiría en las condiciones de uso final como cuestión de ley y de política. Un funcionario del Departamento de Estado dijo que la administración seguía comprometida con las ventas propuestas de F-35, MQ-9B y municiones, y que esperaba resolver los asuntos pendientes.
Esas declaraciones revelan el punto de control. Los EAU podían decidir si seguían negociando. Estados Unidos podía decidir si el arreglo propuesto cumplía sus requisitos legales y de política. Ningún gobierno tenía que describir la discrepancia como un veto para que las condiciones detuvieran el avance.
El F-35 tampoco es un artículo de catálogo normal. Combina una plataforma con software sensible, sistemas de misión, disposiciones de mantenimiento y restricciones sobre su uso y acceso. El informe no ofrece la redacción exacta de las condiciones de uso final, y tampoco establece qué solicitud de los EAU entraba en conflicto con qué condición estadounidense. Basta con decir que las reglas de operación y la protección de la tecnología formaban parte de la negociación.
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