Alemania tenía misiles Spike. Israel controlaba la licencia.
Israel rechazó en mayo de 2022 una solicitud de Estados Unidos para aprobar la transferencia a Ucrania de misiles antitanque Spike fabricados bajo licencia israelí y situados en Alemania. La información atribuye la decisión a preocupaciones sobre Rusia y los intereses de seguridad israelíes en Siria, no a una escasez de misiles.

Alemania tenía una fábrica y misiles. Israel seguía teniendo la última palabra en la autorización.
En mayo de 2022, Israel rechazó una solicitud de Estados Unidos para aprobar la transferencia a Ucrania de misiles antitanque Spike fabricados en una instalación alemana bajo licencia de una empresa de propiedad israelí, según el informe de The Times of Israel consultado, que citaba un relato de Axios basado en dos funcionarios, uno estadounidense y otro israelí. Los misiles se fabricaban en una instalación alemana bajo licencia de una empresa de propiedad israelí. En virtud de ese acuerdo de licencia, Israel tenía que aprobar una transferencia a un tercer país.
La solicitud, según el informe, la formuló Colin Kahl, subsecretario de Defensa de Estados Unidos para política, durante una reunión con Amir Eshel, director general del Ministerio de Defensa de Israel. Kahl planteó el asunto como parte del esfuerzo de la administración Biden por persuadir a otros gobiernos de que suministraran armas a Ucrania. Eshel rechazó la petición. The Times of Israel dijo que informó a Kahl de que Israel solo proporcionaría equipo no letal a los ucranianos.
Esa secuencia constituye el caso. Es más limitado que decir que Israel impidió a Alemania disponer libremente de los misiles que poseía o producía. Alemania poseía o producía los misiles, pero la licencia mantenía un requisito de aprobación israelí para su transferencia posterior. La ubicación física de una fábrica no resolvía la cuestión legal y política de adónde podía enviarse el producto.
La preocupación citada también era específica. The Times of Israel escribió que un funcionario israelí temía que pudieran morir soldados rusos por armas fabricadas en Israel, lo que podría llevar a Rusia a perjudicar los intereses de seguridad israelíes en Siria. Esa es una explicación atribuida en el informe, no una declaración establecida de intención rusa. El artículo no demuestra que Moscú amenazara a Israel, ni que la decisión se tomara por una sola razón.
La historia apareció en un contexto político más amplio. Israel había afrontado presiones para proporcionar armas a Ucrania después de la invasión a gran escala de Rusia. The Times of Israel informó de que Israel había suministrado ayuda humanitaria y otra asistencia no letal, mientras se abstenía de suministrar sistemas letales. Más tarde, The Jerusalem Strategic Tribune describió la negativa como parte de la política israelí de no suministrar armas a Ucrania y analizó la presión contrapuesta en torno a esa política. Ese análisis posterior aporta contexto, no prueba los detalles de la solicitud de mayo.
The Times of Israel también situó la solicitud junto con las armas que ya estaban enviando otros gobiernos. Informó de que Estados Unidos, Alemania y varios otros países habían suministrado a Ucrania miles de misiles antitanque. Ese contexto explica por qué Washington pidió a Israel que desbloqueara otra vía de suministro. No demuestra que los misiles Spike formaran parte de un pedido ucraniano confirmado, ni que su ausencia dejara a una unidad concreta sin capacidad antiblindaje.
La distinción entre ayuda letal y no letal importa. Las fuentes no establecen que Israel rechazara toda forma de asistencia, que Alemania no tuviera otra vía para enviar armas antitanque, o que el suministro general de sistemas antiblindaje a Ucrania se redujera de forma material. Sí establecen que se rechazó una vía propuesta que implicaba misiles Spike.
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