Washington permitió el fuego de contrabatería cerca de Járkov, pero no los ATACMS
A finales de mayo de 2024, la Administración Biden permitió utilizar ciertas armas estadounidenses contra fuerzas rusas cerca de Járkov para hacer fuego de contrabatería. No levantó la política estadounidense contra los ATACMS ni contra los ataques de largo alcance dentro de Rusia.

El permiso llegó con un mapa y un límite de alcance.
A finales de mayo de 2024, Estados Unidos cambió parte de su política sobre el uso ucraniano de armas suministradas por Estados Unidos dentro de Rusia. Reuters informó el 30 de mayo de que el presidente Joe Biden había permitido a Ucrania utilizar armas estadounidenses contra objetivos en Rusia cerca de la zona de Járkov. El cambio era limitado. La Administración mantuvo la prohibición de los ATACMS y de los ataques de largo alcance dentro de Rusia.
La distinción era geográfica y funcional. Ucrania podía utilizar ciertas armas para hacer fuego de contrabatería contra fuerzas rusas que atacaban o se preparaban para atacar Járkov. Eso no creaba un permiso general para atacar cualquier lugar de Rusia ni autorizaba el sistema estadounidense de mayor alcance. Una política puede relajarse en un extremo y seguir siendo restrictiva en otro.
La formulación pública más clara apareció en boca del funcionario estadounidense citado por MPR News, afiliada de NPR. El funcionario dijo que el presidente había ordenado a su equipo garantizar que Ucrania pudiera utilizar armas estadounidenses «para hacer fuego de contrabatería en la región de Járkov» y que no había cambiado la política que prohibía los ATACMS o los ataques de largo alcance dentro de Rusia. Es una cita breve y exacta del informe consultado, atribuida al funcionario anónimo.
El permiso respondía a un problema creado por la geografía. Las fuerzas rusas podían atacar la zona de Járkov desde posiciones justo al otro lado de la frontera, mientras la anterior restricción estadounidense de uso final limitaba la respuesta ucraniana. Las fuentes no establecen las posiciones rusas exactas, la lista de armas permitidas ni el número de ataques posteriores. Establecen el límite de la política, no un mapa de batalla.
El cambio tampoco equivalía a una transferencia general del control. Washington seguía siendo el proveedor con autoridad sobre las condiciones asociadas a sus armas. Ucrania podía decidir cómo defenderse dentro de esas condiciones, pero Estados Unidos conservaba el derecho a definir el área permitida y excluir una clase de armas.
La salvedad sobre los ATACMS importa porque el alcance cambia la escala de un permiso. La declaración pública mantuvo prohibidos los ataques de largo alcance y abrió un uso más estrecho de contrabatería cerca de Járkov. Por tanto, sería incorrecto decir que Washington dio a Kyiv permiso para atacar Rusia sin restricciones. También sería incorrecto decir que no cambió nada.
La Administración se había opuesto antes al uso de armas estadounidenses para atacar dentro de Rusia. MPR informó de que la nueva instrucción suponía un cambio respecto a esa posición pública. El relato de Reuters la describió como un uso limitado cerca de la zona de Járkov. El cambio debe fecharse en la decisión comunicada en mayo de 2024, no presentarse como una regla permanente para cualquier campo de batalla o Administración posterior.
Otros Gobiernos presionaban para que se reconsiderara la política. El informe decía que Volodímir Zelenski había pedido permiso y que varios dirigentes europeos, incluido el secretario general de la OTAN, habían instado a revisar las restricciones a las armas occidentales. Esas peticiones forman el contexto político. No demuestran que un Gobierno europeo concreto dictara la decisión de Biden.
Al día siguiente, Reuters informó de que el secretario de Estado Antony Blinken confirmó públicamente la aprobación de Washington al uso limitado. Esa confirmación no eliminó las salvedades. La política seguía separando las armas utilizables para fuego de contrabatería inmediato de los ATACMS y otros ataques de largo alcance, y seguía vinculando el permiso a la zona de Járkov, no a toda la frontera ucraniana.
La evidencia no mide el resultado operativo. No dice cuántos lanzadores rusos, posiciones de artillería o aviones fueron atacados, si disminuyeron los ataques cerca de Járkov ni si la política cambió el curso de los combates. El caso trata de una decisión sobre el uso final. Un permiso puede importar aunque el registro público no ofrezca un recuento de ataques.
La expresión «cerca de Járkov» también debe mantenerse unida al relato. No es sinónimo de toda Rusia ni siquiera de todos los sectores fronterizos. Las fuentes no dan un radio preciso. Respaldan una excepción regional vinculada al fuego de contrabatería, no un cheque en blanco.
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