Armenia dijo que Rusia no había garantizado su seguridad
Azerbaiyán tomó el control de Nagorno Karabaj en septiembre de 2023 y la población armenia del enclave comenzó a huir. El primer ministro armenio dijo que la asociación con Rusia y su contingente de mantenimiento de la paz no habían proporcionado una seguridad efectiva, mientras Moscú rechazó la responsabilidad.

Rusia tenía fuerzas de paz en Nagorno Karabaj. Azerbaiyán se hizo con el territorio, y el primer ministro armenio dijo que la relación de seguridad había fallado.
El hecho inmediato fue la operación militar azerbaiyana de septiembre de 2023. Los combates terminaron cuando las fuerzas armenias locales aceptaron un alto el fuego, y Azerbaiyán afirmó tener el control total de Nagorno Karabaj. La información de Associated Press sobre el alto el fuego describía la presencia de fuerzas rusas de mantenimiento de la paz en la región. El contingente ruso no era una garantía abstracta. Estaba allí físicamente, con una misión creada después de la guerra de 2020.
Esa misión había seguido al acuerdo de alto el fuego auspiciado por Moscú en noviembre de 2020. Un informe del Congressional Research Service dice que el acuerdo introdujo unos 2.000 soldados rusos en la zona del conflicto como fuerzas de paz y para garantizar la seguridad del corredor terrestre entre Armenia y Nagorno Karabaj. El acuerdo separaba la existencia de una fuerza rusa de la cuestión de qué podía o quería hacer esa fuerza cuando el propio alto el fuego se viera presionado.
En 2023, la respuesta no bastó para impedir la toma de control azerbaiyana. El 24 de septiembre, Reuters informó de que el primer ministro Nikol Pashinyan culpaba a Azerbaiyán y al contingente ruso del peligro que afrontaban los armenios de Nagorno Karabaj. Dijo que la asociación estratégica armenio-rusa «no basta para garantizar la seguridad exterior de Armenia». Es un juicio político registrado, no una conclusión neutral de que Rusia hubiera aceptado una obligación formal de derrotar a Azerbaiyán.
Las señales de alarma habían aparecido antes de la operación final. International Crisis Group informó en enero de 2023 de que las fuerzas rusas de paz y los guardias fronterizos no habían demostrado ser un elemento disuasorio eficaz y no habían podido detener los avances azerbaiyanos en los combates de 2022. También dijo que Moscú no quería enemistarse con Azerbaiyán o con su aliado Turquía. Ese relato no demuestra por qué actuaron las fuerzas de paz como lo hicieron, pero muestra que el juicio de 2023 no nació de una sola decepción.
La declaración de Pashinyan llegó además en un momento concreto. Reuters informó de que aumentaba la probabilidad de que los armenios étnicos abandonaran la región y de que un asesor del liderazgo armenio de Karabaj esperaba que la población se marchara porque se sentía insegura bajo el Gobierno azerbaiyano. El desplazamiento posterior es relevante para la consecuencia, pero no debe convertirse en la afirmación de que cada salida la causó una decisión concreta o de que las fuerzas de paz tenían el deber jurídico definido de combatir a Azerbaiyán.
El mecanismo fue por tanto un fallo de la protección esperada, no un corte convencional de exportaciones. Armenia dependía de una relación de seguridad rusa y de la presencia de tropas rusas en una zona disputada. Cuando las fuerzas azerbaiyanas consolidaron el control, el valor de esa protección se juzgó por el resultado. El sistema podía seguir presente sobre el terreno y aun así no producir el desenlace esperado por su cliente.
La misión tenía límites jurídicos y políticos. Nagorno Karabaj estaba reconocido internacionalmente como parte de Azerbaiyán, mientras que el alto el fuego de 2020 había colocado fuerzas rusas entre las partes. Las fuentes no revelan las reglas de enfrentamiento del contingente, sus comunicaciones con Bakú ni si Moscú consideraba autorizada una intervención. Tampoco establecen si la fuerza tenía capacidad para detener la operación. No son detalles que puedan aportarse con seguridad por inferencia a partir del resultado.
También debe mantenerse visible la posición rusa. El caso no demuestra que Moscú no prestara ninguna ayuda a Armenia, que sus fuerzas hubieran recibido la orden de apartarse por una razón concreta o que el Gobierno armenio no tuviera otras opciones. Muestra una contradicción más estrecha. Armenia tenía un socio de seguridad y había un contingente ruso desplegado después de la guerra de 2020. El contingente no impidió que Azerbaiyán tomara el control de Nagorno Karabaj en 2023.
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