Canadá encontró sus sensores en una guerra. Turquía perdió los permisos de exportación.
Canadá canceló en abril de 2021 los permisos de exportación a Turquía después de que una revisión encontrara pruebas creíbles de que sensores canadienses en UAV turcos habían sido utilizados en Nagorno-Karabaj. Ankara tuvo entonces que buscar fuentes locales y alternativas, aunque aquí no se cuantifica ninguna pérdida de producción.

No hizo falta prohibir el dron. Canadá solo tuvo que dejar de exportar uno de los sistemas que le permitían ver y apuntar.
El departamento de Asuntos Globales de Canadá publicó su revisión de los permisos de exportación a Turquía el 12 de abril de 2021. El ministro de Asuntos Exteriores, Marc Garneau, dijo que la revisión había encontrado pruebas creíbles de que tecnología canadiense exportada a Turquía fue utilizada en Nagorno-Karabaj. Anunció la cancelación de los permisos que habían sido suspendidos en el otoño de 2020.
La revisión registra una cadena de decisiones más larga. En octubre de 2019, Canadá suspendió temporalmente la expedición de todos los nuevos permisos de exportación a Turquía después de la incursión militar de Ankara en el noreste de Siria. En abril de 2020, cambió esa política y volvió a someter las solicitudes militares a una revisión caso por caso. El 5 de octubre de 2020, tras recibir un informe sobre las acusaciones de que UAV turcos con sensores canadienses habían sido exportados a Azerbaiyán, el ministro suspendió los permisos pertinentes y ordenó una investigación. Se suspendieron permisos adicionales en noviembre. El anuncio de abril de 2021 canceló los permisos suspendidos después de la revisión.
La tecnología en el centro del caso era el paquete de sensores asociado con las aeronaves no tripuladas turcas Bayraktar TB2. La revisión canadiense señaló que había pruebas creíbles de que UAV Bayraktar TB2 equipados con sensores canadienses habían sido utilizados en el conflicto de Nagorno-Karabaj. Por separado, evaluó que había pruebas creíbles de que determinados bienes y tecnología militares canadienses exportados a Turquía habían sido utilizados en Nagorno-Karabaj, Libia y Siria. El departamento dijo que no tenía conocimiento de pruebas creíbles de que otros bienes y tecnología militares canadienses hubieran sido utilizados en esas zonas de conflicto.
Esa formulación importa. La revisión establece una conclusión gubernamental sobre determinados sensores canadienses y el uso de UAV. No establece que cada dron turco llevara equipo Wescam, que cada uso violara el derecho internacional humanitario, ni que Canadá demostrara quién operó cada aeronave. Las acusaciones e informes anteriores formaron parte del motivo de la suspensión. La cancelación posterior se basó en la conclusión declarada en la revisión.
El permiso era un punto de control dentro de una plataforma más amplia. Turquía podía diseñar y ensamblar el Bayraktar, pero un sensor electroóptico e infrarrojo importado seguía pudiendo determinar si futuras aeronaves podían completarse con el mismo equipo de observación y de puntería. Canadá no necesitaba la propiedad del fuselaje para influir en el programa. Controlaba la autorización para exportar un subsistema crítico.
La respuesta industrial fue la localización y la búsqueda de fuentes alternativas. El expediente del caso señala que los proveedores turcos buscaron un sistema electroóptico nacional y otras fuentes. La evidencia recuperada aquí respalda el cambio de rumbo en el suministro, pero no una fecha exacta de sustitución, la cantidad de sensores, una merma de producción ni una comparación del rendimiento. Sustituir un sensor también exige ingeniería, calificación y pruebas. Esos pasos son una consecuencia razonable del programa, no un retraso medido salvo que una fuente lo establezca.
AI-generated representative image.
