Ucrania cortó 3.000 conexiones de defensa con Rusia. Ambas partes tuvieron que buscar sustitutos.
La prohibición de Kiev en 2014 de la cooperación militar-industrial con Rusia golpeó una red de producción de la era soviética, no un único contrato de armas.

Una cadena de suministro de motores puede terminar sin que cierre una fábrica. En 2014, Ucrania comenzó a cortar la conexión industrial de defensa que Rusia había heredado del sistema soviético.
Reuters informó el 27 de mayo de 2014 que Ucrania había impuesto una moratoria a las exportaciones de armas a Rusia después de la anexión de Crimea por parte de Rusia en marzo. El conglomerado estatal ucraniano de armamento, Ukroboronprom, había roto relaciones con Rusia después de que el vice primer ministro Vitaly Yarema dijera que Kiev pondría fin a la cooperación militar. La decisión perturbó una relación en la que fábricas de ambos países se habían suministrado mutuamente durante mucho tiempo.
La dependencia no era marginal. Reuters informó de que alrededor del 70 por ciento de las exportaciones de armas de Ucrania tradicionalmente iban a Rusia antes de la moratoria. El comercio incluía cohetes para misiles y motores de helicópteros. El artículo describía la modernización militar rusa como profundamente vinculada a la producción ucraniana y citaba al analista de defensa Ruslan Pukhov, quien calificó la separación como profundamente arraigada y desordenada.
La información disponible citada identifica como sistemas afectados los motores navales de turbina de gas y los motores de helicópteros. El informe de Reuters no ofrece una lista completa de plataformas ni un recuento de motores, pero sí establece por qué un cese general de exportaciones podía afectar las compras rusas. Un motor que falta no es un accesorio que falta. Puede dejar un buque o un programa de helicópteros en el punto en que coinciden diseño, producción y entrega.
La perturbación no fue instantánea ni uniforme. Reuters informó de que Yuzhmash, una importante empresa ucraniana de defensa de propiedad estatal, seguía intentando cumplir pedidos rusos y había prometido sortear la nueva orientación política. La empresa dijo que algunos proyectos y contratos estaban cerca de desmoronarse. Esa tensión importa. Un gobierno puede anunciar una política mientras las empresas, los contratos y la producción existente siguen deshaciéndose.
La política de Ucrania también reflejaba el peligro que consideraba que había creado la relación industrial. Yarema dijo que era una locura fabricar productos para Rusia que más tarde pudieran ser usados contra Ucrania. La declaración recoge una justificación política para poner fin a la cooperación. No demuestra que todos los componentes fabricados en Ucrania se hubieran usado contra fuerzas ucranianas ni que todos los contratos terminaran el mismo día.
Rusia se enfrentó a un problema de sustitución. Reuters dijo que la moratoria había trastocado el plan de Moscú de gastar más de 600.000 millones de dólares en nuevas armas y equipos hasta 2020. También informó de que legisladores rusos propusieron condonar la deuda gasística de Ucrania, de 3.500 millones de dólares, a cambio de participaciones en industrias de defensa ucranianas. Esas cifras describen una modernización más amplia y una propuesta política, no el valor de los motores bloqueados por la moratoria.
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